El mandamiento más importante que Dios nos enseño es “Amar a tu Prójimo como a Ti mismo”; este amor al cuál Dios nos invita a vivir es un amor descentrado de uno mismo. Así, si bien hay un reconocimiento personal, éste se va construyendo con el otro. Esto implica, entonces, ciertas actitudes de respeto, de honestidad, de paciencia y de comprensión que permita que la experiencia del amor se viva realmente a plenitud.
A lo largo de nuestra vida al interrelacionarnos con otras personas de una u otra manera nos encontraremos con una experiencia de amor en cualquiera de sus dimensiones. Experimentamos un amor a nosotros mismos, un amor amical, un amor fraternal, un amor paternal, un amor de pareja, un amor a Dios.
Hablar del amor es siempre complejo, pues a pesar que es un sentimiento que marca trascendentalmente nuestras vidas y del que se ha hecho referencia casi desde el principio de la historia da la humanidad, aún nos sigue sorprendiendo, aún seguimos hablando de él y aún nos falta entenderlo completamente.
Por eso, en este artículo nos dedicaremos al amor de pareja e intentaremos reflexionar que tan intensamente y a plenitud vivimos esta dimensión del amor a la luz de nuestra experiencia de fe. Consideramos que una fe Católica, asentada en la vida de Jesús y su seguimiento no ofrece referentes claros desde una concepción de amor que se asienta en la gratuidad y la libertad.
Es probable que cada uno de nosotros tengamos la experiencia del amor en la mayoría de sus dimensiones pero no siempre las vivimos a plenitud y en muchos casos nos dejamos llevar por una sociedad cada vez más marcada por el consumismo, el individualismo y el libertinaje.
Es fácil decir un “Te Quiero” o un “Te Amo”, pero lo más difícil es demostrarlo con nuestras actitudes. Somos concientes que muchas veces nos equivocamos y hacemos que estas palabras se queden huecas y pierdan densidad al confundir las cosas, nos engañamos y, con o sin intención, jugamos con los sentimientos de otras personas. Perdemos el horizonte y en vez de amar gratuitamente, es decir, desvivirse por la persona amada sin esperar más recompensa que la plenitud del ser amado, nos preocupamos más por cuanto amor nos dan; en vez de amar en esperanza, de manera que el amor sea aliento de vida y de posibilidad para la otra persona, “amamos” con expectación condicionando y limitando al ser “amado”.
Así, un amor de pareja vivido a plenitud debiera ser una experiencia liberadora, que no anule los proyectos de vida individuales sino que los potencie y complemente y que juntos puedan construir proyectos comunes.
Comunidad Hugo Echegaray
El amor de pareja: una experiencia de gratuidad y libertad
15 de febrero de 2007 | 0 comentarios
Etiquetas: universidad
Monseñor Oscar Romero
Oscar Arnulfo Romero, salvadoreño, fue Arsobispo de San Salvador en el año 1977, año en que el San Salvador se vivían tiempos de violencia y masacres que cometían los militares y poderosos de la elite hacia los campesinos y a la iglesia. El asesinato del Padre Rutilio, un niño y un anciano, las injusticias, la opresión a los campesinos y violaciones de los derechos humanos, convirtieron a Monseñor Romero de un religioso débil de carácter y conservador a un religioso que reaccionaba ante la situación de los pobres como Dios se lo pidiera, fue vocero y portador de la palabra de Dios, él comprendió que la manera de amar a Dios es anunciando el Evangelio a los pobres, que los reconfortara y los alentara, llamándolos a una conversión, a tener esperanza donde había mucha desesperanza.
Su vida es gran testimonio de amor a Cristo, amor al prójimo, amor a los pobres, reflejo de madurez humana y de fe, hizo que los pobres vieran en la iglesia una opción de vida y esperanza. Tuvo apoyo de los religiosos del lugar, junto con los representantes de la iglesia católica de San Salvador decidieron que las misa que celebraban también pudieran ser transmitidas por radio para que pueda llegar a todo el pueblo. En sus homilías reclamaba a las autoridades sobres las injusticias cometidas, hacía de las lecturas bíblicas sean referidas a la situación del país.
“La palabra queda. Y éste es el gran consuelo del que predica. Mi voz desaparecerá, pero mi palabra, que es Cristo, quedará en los corazones que lo hayan querido acoger”.
En su tiempo planteó la manera de ver a un hombre, verlo con los ojos de Dios, siendo Dios expresado en cada vida humana de su pueblo y de aquellos que sufren injusticias, enfatizaba mucho el de vivir la solidaridad con los pobres y el que no tiene el compromiso de solidaridad con ellos no es digno de llamarse cristiano.
A Monseñor Romero lo asesinaron cuando estaba celebrando una misa, sus palabras, su anuncio del amor de Cristo a los pobres y su persistencia en que se creara una sociedad mas justa y mas humana, están vivas en los corazones de los pobres y de todos aquellos que creemos en un Dios de la Vida.
¿Cómo estamos viviendo nuestros compromisos con los pobres? ¿Somos anunciadores del evangelio en nuestra vidas, en nuestros compromisos? ¿Somos coherentes con lo que anunciamos sobre el Dios de la vida? ¿Dejamos que Cristo acoga nuestros corazones?
Maricruz Hernández Chujutalli
Etiquetas: iglesia
Realidad Social: Democracia y Desarrollo
Democracia y Desarrollo
Desde nuestra experiencia y nuestras reflexiones democracia y desarrollo no siempre van de la mano. Lo que pasa en nuestro país en muchos casos es que existe una democracia formal, jurídica, pero que en la práctica no se vive. Una condición básica para vivir en democracia es respetar los derechos mínimos (económicos, sociales y culturales como por ejemplo el derecho a la educación, salud o trabajo) que cada persona debe tener por ser humano, nos referimos a los Derechos Humanos.
Desde un enfoque económico, cuando se piensa en desarrollo, a pesar del discurso de una economía con rostro humano, lo cierto es que los economistas comienzan a ver al país como un Perú en cifras, indicadores importantes pero no deben quedarse solo en cifras. Una variable importante en el análisis creemos que es la política; la voluntad política para implementar un desarrollo económico que apunte a resultados de largo plazo y no a coyunturas, en muchos casos populistas, es de suma importancia para asegurar la democracia y desarrollo en el País. A nivel de política internacional también nos surge la interrogante sobre si realmente la cooperación internacional es beneficioso para el país: ¿realmente es cooperación para el desarrollo? ¿Cómo se negocian? ¿Qué es lo que hay detrás, qué se da a cambio de qué…? ¿Serán todas las autoridades responsables de este tipo de negociación?
Desafíos de la Opción Preferencial por el Pobre (OPP)
Estas realidades comentadas interpelan profundamente nuestras opciones de católicos comprometidos con los más insignificantes de nuestro pueblo. Una mirada que compartimos ampliamente es que hoy nuestro país se encuentra en un proceso de descentralización sin precedentes, por primera vez en la historia nacional, existen leyes que respaldan la participación ciudadana como la ley del presupuesto participativo y los planes de desarrollo concertado.
La importancia de la participación ciudadana en la exigencia de los derechos sociales a través de los diferentes mecanismos de exigibilidad. Empezando básicamente por los derechos a la educación y a la salud -base del desarrollo integral de cada ser humano- para poder progresivamente ir creando un país donde el verdadero centro de su existencia sea la preservación y búsqueda del desarrollo integral de cada ser humano.
En nuestro país es de suma importancia que los universitarios y profesionales estemos vigilantes a los ingresos del país para que los gobiernos regionales, municipales y el gobierno central puedan hacer un correcto uso de las mismas.
Cómo profesionales formados con una clara orientación social desde la sociología, la economía y los Derechos Humanos es inadmisible estar de espaldas a esta realidad y no ponernos al servicio de las personas que participan de estos espacios como la asesoría técnica que se necesita para poder tener una participación efectiva.
Andrea Ofracio (Abogada)
Luis Malaspina (Sociólogo)
Etiquetas: pais
