LOS DERECHOS HUMANOS Y LA OPCION POR LOS POBRES

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimido. (Lucas 4 18)

Dáel Dávila Elguera[1]

“Los derechos humanos son el conjunto de atributos (dominios y libertades), congénitos a todas las personas, por su condición de tales. Se consideran indispensables para una vida con dignidad. Son inherentes, universales, indivisibles, interdependientes, progresivos, a su vez brindan a las personas – que son las titulares de los deberes y obligaciones inherentes a cada derecho- la potestad de demandar, reclamar o exigir al estado su cumplimiento o realización. El Estado es el garante primario de la efectividad de los derechos humanos. Así mismo, los derechos humanos establecen marcos para la definición de políticas públicas y, desde esa perspectiva, no sólo inciden en su contenido y orientación, sino que brindan parámetros para su evaluación y fiscalización”.[2]

Es a partir del pensamiento moderno[3], desde donde se empieza a comprender la igualdad de los derechos de todas las personas y son los ciudadanos los que empiezan a exigir igualdad de derechos, frente a sus determinados estados-nación, dándose los primeros indicios de los derechos humanos positivisados en la Carta Magna de 1215, la Bill of Rights de 1689, la Declaración de Derechos de Virginia de 1776, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789.

Podemos hablar de tres generaciones por las cuales ha pasado el desarrollo de los derechos humanos. La primera generación, en el siglo XVIII durante la revolución francesa e inglesa. En ambas revoluciones se promovieron los derechos civiles y políticos, los primeros fundamentalmente en Francia y los derechos políticos en Inglaterra.  En esta primera concepción de derechos humanos, se tenía como principio de todo al sujeto en un marco de libertades formales y constitucionalismo. Los derechos humanos tuvieron fuerte influencia de grandes pensadores como Tomas Hobbes quien propugnó la libertad, Jhon Lucke quien apostó por el derecho de propiedad y Juan Jacobo Rousseau resalto la naturaleza humana. Es gracias a ellos que durante la primera generación de derechos humanos, éstos se convierten en un principio constitucional en los países Europeos.

La segunda generación de derechos humanos  se desata en medio de las revoluciones sociales y el auge del movimiento obrero. Se adhieren a los derechos humanos ya concebidos, los derechos económicos, sociales y culturales. Para esta oportunidad se toma de sujeto a la colectividad en un marco de estado social, de derecho en democracias formales y delegación. Luego de la segunda guerra mundial, las naciones empiezan a tomar acuerdos comunes para proteger de manera igualitaria los derechos humanos, con el objetivo de ofrecer mayores garantías a la persona humana. Como producto de estos acuerdos la Asamblea General de Naciones Unidas promulga en 1948 la Declaración Universal de Derechos Humanos, la cual fue acogida por la  mayoría de países en su ordenamiento jurídico. 

En 1979 se implementó, por la Organización de Estados Americanos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos en San José - Costa Rica.  Esta corte ha sentenciado al estado peruano por la violación de derechos humanos en el caso de La cantuta y Barrios altos, cometidos durante el gobierno del procesado ex presidente Alberto Fujimori. 

La tercera generación de derechos humanos a la cual estamos asistiendo se encuentra enmarcada por el fenómeno de la globalización, en el que se adhieren los derechos de paz y bienestar medio-ambiental. En esta oportunidad los sujetos específicos son los indígenas, las mujeres y los niños. Todo esto con ideales de un fortalecimiento de la sociedad civil y democracias sustantivas de participación.  Para la actual generación surge el reto de que los derechos humanos estén ligados al desarrollo humano, convirtiéndose de esta manera en un desafió para los países de satisfacer necesidades básicas.[4]

Actualmente en América Latina,  más de la mitad de la población presenta necesidades básicas insatisfechas. Surge entonces el cuestionamiento: ¿Cómo es posible hacer cumplir los derechos humanos en condiciones de injusticia como las de nuestra realidad? ¿Qué pasa  con aquel niño que tiene que caminar cuatro horas para llegar a su escuela, la que ademas se encuentra en pésimas condiciones? ¿Acaso no estamos violando sus derechos? ¿Cómo exigir el derecho a la salud, cuando en muchos de nuestros pueblos sólo hay un médico para 10,000 personas?

Si bien es cierto que hemos pasado por tres generaciones de  desarrollo de los derechos humanos,  tenemos que tener en cuenta que éstos se desarrollaron en contextos históricos, sociales y geográficos distintos a los nuestros; pese a ello nuestro ordenamiento jurídico ha aceptado estos  derechos  y es aquí en donde se presenta el reto de crear las condiciones básicas necesarias para el desarrollo humano y el cumplimiento pleno de nuestros derechos. La realización de los derechos humanos debe constituir la meta para el bienestar de nuestra población, ya que en caso contrario seguiremos asistiendo a una violación de derechos humanos, pero no porque éstos sean ejecutados de manera intencional, sino que no tenemos las condiciones básicas para ofrecer bienestar. Los derechos humanos entonces llegan a ser parte de las políticas públicas.

El Teólogo Peruano Gustavo Gutiérrez, hace referencia en torno al proceso de liberacion, en primer lugar, como las aspiraciones de los pueblos oprimidos, y subraya el aspecto conflictual del proceso económico, social y político que los opone a  los pueblos opulentos. Frente a esto, el termino desarrollo, y sobre todo la política llamada desarrollista, parecen algo asépticos y, por consiguiente, falseando una realidad trágica y conflictual. La cuestión del desarrollo encuentra, en efecto, su verdadero lugar en la perspectiva, mas global, más honda y más radical, de la liberación; solo en ese marco, el desarrollo adquiere su verdadero sentido y haya posibilidades de plasmación (Gutiérrez 1971, 58).

Gustavo Gutiérrez nos invita a vivir un proceso de liberación en el que asistamos a la construcción de nuestro presente con el objetivo de crear condiciones de vida digna para todos. Este proceso pasa así mismo por un sistema de justicia que sea veráz, eficiente y un respeto a los derechos humanos que sean asimilados por la población y gobiernos en cuya agenda política, la defensa de los derechos humanos sea primordial.

El proceso de liberación implica seguir una opción preferencial por los pobres, en el cual nuestro actuar va destinado hacia los que menos posibilidades de elección tienen; que el pobre sea actor de su propia historia. Esta opción es preferencial ya que no es excluyente pero si preferente. La opción preferencial por los pobres ha sido ratificada por el papa Benedicto XVI, quien  en su discurso inaugural de la V CELAM[5], afirmó que la opción por los pobres está implícita en la fe cristológica es decir que como cristianos, estamos llamados a contemplar enlos rotros sufrientes de nuestros hermanos, el rostro de Cristo que nos llama a servirlo en ellos.  (Aparecida 393)

 

Los derechos humanos son una herramienta y un mecanismo  para devolverle la dignidad aquellos rostros sufrientes que se constituyen en los excluidos de la sociedad.  En la tercera generación de derechos humanos a la cual estamos asistiendo se le esta dando preferencia a los indígenas, las mujeres y a los niños para que recobren su dignidad. Remarquemos que el reconocimiento de los derechos humanos en la población es un derecho y no un favor. La población al reconocer los derechos humanos llega a considerarlos como suyos y empieza a defender por sus derechos, es decir asiste a un proceso de liberación.

Un ejemplo de cómo es que la población vivió un proceso de liberación y llego a comprender sus derechos humanos, defendiéndolos y luchando por ellos es el caso del sur andino. Las iglesias de Puno, Sicuani y Cusco (siguiendo una opción por los pobres), fue una de las principales promotoras de los derechos humanos, organizando a la población para que hagan valer sus derechos frente al estado y frente a los terroristas. Los cristianos laicos y sacerdotes sufrieron muchas represarías por ambos lados, llegando incluso hasta la muerte. Tenemos que reconocer que gracias a la acción de los cristianos por una opción preferencial por los pobres,  es que Puno no se convirtió en otro Ayacucho ya que en dicha  región, el lado conservador de la iglesia junto con los medios de comunicación y el gobierno fueron un obstáculo para que las asociaciones pro derechos humanos lleguen a la región.  En definitiva la opción por los pobres implica caminar con el pueblo para que este llegue a comprender la importancia de los derechos humanos y los defienda, y de este modo llegar a la liberación plena con condiciones de vida digna.

Siendo América Latina el continente con más cristianos, y con la mitad de su población en pobreza, estamos llamados a asistir a un proceso de liberación[6],  donde se respete a la vida, la justicia y  principalmente la protección de los derechos humanos. 

Los derechos humanos en América Latina deben ser promovidos y ser una realidad de todo aquello que expresa nuestra constitución. La mayoría de personas, desconocen qué derechos le asisten y qué deberes tienen frente a los demás. Nosotros como estudiantes de derecho, debemos de cuestionarnos cómo es que nuestro actuar esta creando las condiciones necesarias para que los derechos humanos sean asimilados por la población, en especial por aquellos que menos tienen.

Promovamos los derechos humanos por aquellos niños de las zonas alto andinas, aquellos niños trabajadores de la calle, aquellas madres explotadas y aquellos indígenas y campesinos excluidos, para que tengan una vida digna y sean sujetos de su propia historia.

 



[1] Alumno del VI ciclo de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Privada del Norte- Cajamarca, alumno de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Cajamarca y miembro de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos – Cajamarca

[2]Concepto de derechos humanos manejado por el Centro de Estudios democráticos en América Latina, CEDAL.  PERU: En su libro de Derechos Humanos y Relaciones Laborales. Pag. 126.

[3] El pensamiento moderno hace referencia según Habermas a la capacidad de una sociedad para dejar lado los mitos y pasar a pensar racionalmente sobre su presente a partir del estudio de su pasado. (Identidades Nacionales y Post Nacionales – Habermas).

[4] Amartya Sen. El Desarrollo Humano. (2000, 19)

[5] Conferencia Episcopal para la Latino América y el Caribe.

[6] El proceso de liberación que genialmente desarrolló el Padre Gustavo Gutiérrez ha sido catalogado por los mejores economistas, sociólogos, politólogos y abogados como un proceso mayor al del desarrollo humano ya que no solo implica condiciones básicas de vida digna sino que pide una liberación mental, la que hace tomar conciencia de su realidad histórica y de esta manera el pueblo llega a ser actor de su destino con un Dios de la vida que se encuentra presente en todos nuestros actos.

¿A favor o en contra de privatizar el servicio de agua potable?

La discusión sobre la privatización del agua no sólo está en boga “en países no desarrollados” sino que en todo el mundo. Dándose opiniones diversas a favor y en contra del tema con diversos enfoques de allí su importancia trascendental.

Miguel Chevarria - Estudiante Economía Universidad Andina del Cusco

¿Es necesaria la privatización del agua frente a la incapacidad del estado a administrar este servicio?

-          Una gran mayoría de las personas en una respuesta rápida piden mejores servicios, en especial “Agua las 24 horas del día” y están de acuerdo en privatizar el agua de su zona.

-          La mayoría de las personas dicen no importarles los intereses políticos con tal de tener un buen servicio de agua potable.

¿De qué estamos hablando?

POSICIÓN FAVORABLE: pobladores que piensan en Empresas Privadas con responsabilidad social y medio ambiental y desconfían de la capacidad administradora del Sector Público de este servicio. 

Empresas Privadas con responsabilidad social

·   Los objetivos principales de la privatización del agua (en todas sus formas y modelos) son el mejoramiento de la eficiencia, la expansión del servicio.

·   La privatización del agua estará acompañada por un estricto régimen,  regulatorio que protegerá a los consumidores contra las prácticas monopolistas y abusos de las trasnacionales.

Empresas Privadas con responsabilidad medio ambiental

·   El rápido e incontrolable crecimiento periferial urbano será estipulado en las concesiones.

·   Se reportarán al público sobre los indicadores ambientales, de salud, y de calidad, manteniéndolos informados.

Incapacidad Del Estado Como Empresa Administradora

·   En la historia el estado peruano ha demostrado ser un mal administrador de servicios.

·   Existe una burocracia interna que hace que no mejoren los servicios que brinda el estado.

POSICIÓN CONTRARÍA: pobladores que piensan en Empresas Privadas explotadoras de este recurso e interesadas en sólo ganar beneficios y quieren al Sector público como empresa administradora de este servicio.

Empresas Privadas Explotadoras

·   Las empresas privadas existen para ganar dinero y pagar sus impuestos.

·   La eficiencia predicada por estas empresas solo consiste en maximizar ganancias a costa de una drástica reducción del personal antes contratado.

·   La ideología del capitalismo, aspira a generar un  mercado gigante del agua aumentando excesiva y continuamente las tarifas.

·   El agua ya no es un bien publico sino un bien privado o mercancía  que quienes no puedan comprarlo no la deben consumir.

·   Existirá una ausencia de la participación ciudadana en la gestión y el monitoreo de la calidad del agua

El Estado Como Empresa Administradora

·   El Estado tiene la responsabilidad  y obligación  de atender las necesidades sociales y los servicios básicos al pueblo (agua, desagüe, energía).

¿Qué relación existe entre los ámbitos local, nacional e internacional?

En Perú, un 15 % del agua potable ya se ha privatizado, pero hay departamentos que están luchando por defender su vida, la salud y medio ambiente”[1] Y por no caer en este juego pese a existir grupos minoritarios de poder como los partidos políticos que sólo buscan intereses económicos.

Ahora el Gobierno pretende considerar al agua como un bien o recurso privatizable, sujeto a las leyes del mercado que le dará cuantiosas ganancias... dejando de lado su condición de patrimonio común y de dominio público que predominio durante siglos con excelentes resultados en nuestros pueblos ancestrales.[2]

Pero a la vez de acuerdo a la ONU, más de mil millones de personas en el mundo no tienen acceso al agua potable, y 2.500 millones de personas no tienen un servicio sanitario adecuado. 

Hoy en día, en Lima y el interior (Arequipa, Cajamarca, Huancayo y otras), millones de personas beben agua contaminada. La ausencia o escasez del agua potable (y desagüe) en los asentamientos humanos y barriadas pobres, y la cuestionable calidad del agua en las ciudades están en las primeras líneas de los medios de comunicación del Perú. 

 Muchas de las trasnacionales europeas y estadounidenses dieron un giro de 180 grados al convertirse de compradores de empresas de agua en las Américas, a vendedores de los mismos.

De acuerdo a estadísticas del Departamento de Comercio de Estados Unidos, la industria del agua y desagüe tiene una ganancia de 100 mil millones de dólares anuales en ese país y cerca de 500 mil millones de dólares a escala mundial, con 115 mil compañías y organizaciones registradas, y un crecimiento del tres al cuatro por ciento [3]. Allí esta el motor que les mueve a promover la privatización del agua

1.      ¿Qué dice un análisis racional?

Estrategia: El vaso mitad vacío, el vaso mitad lleno

A favor

-          El agua esta mal cuidada y mal distribuida.

-          No se tiene una cultura adecuada para valorarla de parte de las personas y la desperdician.

-          Es mejor tener un buen servicio aunque se tenga que pagar un poco más.

En contra

-          Es necesario que el servicio básico del agua se mantenga como un bien público y no privado ni comercial. Evitando que el agua este bajo el control, dominio y exclusiva posesión y beneficio económico de la iniciativa privada. No se puede dejar en manos privadas tanta responsabilidad sobre la vida de toda la humanidad.

-          La gran mayoría de las personas están a favor de privatizar el agua, aunque aceptan no tener mucha información sobre los efectos de esta decisión.

¿Qué reflexión podemos hacer desde un punto de vista ético?

El agua no es un problema en si mismo, sino que el problema es el modelo de desarrollo que la usa.  Siendo las privatizaciones en su mayoría negociadas con empresas de corte neoliberal los potenciales impactos a la salud del pueblo, al medio ambiente, a la calidad del agua, al acceso de los sectores pobres al agua y desagüe, las desconexiones arbitrarias, la falta de participación publica, la estabilidad laboral, el deterioro de la infraestructura a largo plazo, el inevitable aumento de las tarifas, etc. Deberían justificar un claro rechazo.

¿A qué conclusiones podemos llegar?

El agua es vida y la vida no tiene precio. Ante la cultura del derroche y despilfarro, una nueva cultura del agua es necesaria. Una cultura de cuidado y ahorro y de criterios de equidad en su distribución por parte de todos los seres humanos.

Recomendaciones

En el Perú, el avance tecnológico y las investigaciones en las universidades pueden ayudar a resolver los problemas del agua potable.

Local

-          Se deberían establecer políticas de urbanización ordenada a largo plazo para su desarrollo sostenible (asentamientos humanos)

-          Se debería reforestar las zonas altas sirviendo estas de reservas naturales de agua y parar la deforestación y tala de miles de hectáreas de bosques.

-          No dar en concesión los terrenos de reserva de aguas pertenecientes a las comunidades campesinas.

-          Articular la comunicación de los campesinos propietarios de las reservas de agua con los beneficiarios finales del consumo de agua en las ciudades.

-          Las industrias deben de limpiar el agua que contaminan antes de regresarla al río.

Nacional

-          Impulsar la investigación de trabajos de captación de aguas subterráneos.      
Definir políticas sectoriales, en agricultura, salud y energía y minas sobre el manejo del agua.

-          Fomentar la educación de la conservación de nuestros recursos, en especial del líquido elemento.



[1] http://www.nadir.org/nadir/initiativ/agp/free/imf/peru/2005/0804privatizacion.htm

[2] http://www.nadir.org/nadir/initiativ/agp/free/imf/peru/2005/0804privatizacion.htm

[3] http://www.geocities.com/factortierra2/bioespacio/20050615/

El Perú no ama a las “madres de la patria”: a propósito del caso de la cadete Flor de Jesús Cahuaya

Beatriz Ramirez Huaroto

Estos días ha surgido un asunto que es ocasión perfecta para denunciar, una vez más, que la igualdad entre mujeres y hombre es aún una utopía en nuestro país: es el caso de la cadete Flor de Jesús Cahuaya sobre la que se cierne -cual espada de Damocles- la sanción de expulsión de la Escuela de Oficiales de la Policía Nacional del Perú por su estado de gestación.

Y digo que la igualdad es una utopía no sólo por la existencia de una retrógrada Resolución Directoral de la PNP que se pronuncia en este sentido (pese a que otra norma de mayor jerarquía, la Ley Nº 28338, Ley del Régimen Disciplinario de la PNP, señala lo contrario). Muestras del largo camino hacia la igualdad que aún tenemos que recorrer son las decenas de opiniones misóginas que se han emitido estos días por parte de mujeres y hombres que van desde la Primera Dama de la República defendiendo la primacía de la “disciplina” y los reglamentos pese a su sesgo discriminatorio; pasando por todos los y las periodistas abocados a abordar esta materia con la “objetividad” que se requiere; hasta llegar a las clarísimas declaraciones del ex Director General de la PNP, Eduardo Pérez Rocha, quien señaló que “se quiere convertir en una conejera a la escuela de la policía” y justificó “sin ascos” que los cadetes hombres no sean expulsados cuando se convierten en padres durante su periodo de formación.

¿Qué temas salen a la luz con este caso? Varios, pero sólo quiero comentar dos de ellos. El primero es que, en este caso en concreto, hay una discriminación de sexo clarísima y quien “no la vea” puede tomarse el tiempo para leer estas líneas varias veces para tener elementos que nutran su reflexión. El segundo es que, en la base de todo este rollo discriminatorio están los parámetros androcéntricos con los que está construido el mundo, parámetros estructurales que hacen necesario un nuevo pacto social en términos distintos… tarea bastante compleja, por cierto, en la que sin duda se nos irá la vida.

Empiezo por lo primero. Pregunta: ¿todos los embarazos son deseados? Respuesta unánime: no. Para todas y todos es obvio que cuando las personas ejercemos nuestra libertad sexual no estamos esperando reproducirnos. Sin temor a equivocarme afirmo que la mayoría de nosotras/os conocemos un caso cercano de embarazo accidental. Y es que, aunque sea tan básico, hay que recordar que no existe método anticonceptivo 100% seguro y siempre corremos el riesgo de reproducirnos sin desearlo. En el mismo hilo de razonamiento, ¿la norma que señala la separación definitiva para los cadetes que contraen matrimonio o cualquier responsabilidad de paternidad o maternidad sugiere que todos los cadetes van a estar en “abstinencia sexual” durante los cinco años que dura su formación profesional? Si esto fuera así estaríamos frente a una regla análoga a la promesa solemne de castidad de la vida religiosa y ni los más recalcitrantes defensores de la expulsión defienden que este sea el “espíritu de la norma”.

Si no se espera la castidad de las y los cadetes entonces hay que admitir que es posible que, eventualmente, haya embarazos. Pregunta: ¿son la maternidad y la paternidad igualmente evidentes? Respuesta evidente: no. La paternidad se establece solo en dos casos: cuando el padre admite voluntariamente hacer el reconocimiento o cuando es declarado judicialmente como padre; la maternidad por sus implicancias biológicas es siempre obvia. Entonces, ¿qué cadetes sufrirán más directamente las consecuencias de quebrar la norma de no asumir responsabilidades familiares durante su periodo de formación? Respuesta: las cadetes mujeres a las que les es imposible ocultar su embarazo; para que los cadetes hombres “se libren” del castigo basta con que no reconozcan a sus bebés y con que las madres de sus hijos o hijas no tengan el dinero suficiente para iniciarles un juicio de paternidad (situación muy común, por cierto). Eso se llama discriminación por resultado: la norma que es “neutra” en su formulación tiene un impacto diferenciado –y perjudicial- entre mujeres y hombres. Si alguien no lo sabía, la discriminación por resultado está proscrita a nivel internacional.

La inefable regla contenida en la Resolución Directoral de la PNP no resiste el más mínimo estándar de no discriminación. Y si esto es así de evidente ¿por qué se resucitó esta norma que fue derogada con la Ley de Régimen Disciplinario de la PNP? Para responder a esta pregunta de fondo empiezo a desarrollar el segundo punto relevante de mi argumentación: el policía perfecto, el militar perfecto, el trabajador perfecto, y, en general, el ser humano perfecto que la sociedad tiene en la mente es aquel que no se embaraza, que no tiene responsabilidades familiares que atender. Veamos a que me refiero.

¿Qué justifica que a la hora de contratar personal se prefiera un hombre a una mujer si ambos tienen iguales capacidades? El que el hombre jamás saldrá embarazado, no usará permiso por paternidad, no se ausentará por cuidar a sus hijos/as cuando se enfermen… esas son cuestiones de las mujeres. La reproducción y el cuidado de los hijos e hijas son considerados como una dimensión “natural” de la vida de las mujeres, pese a que sin un espermatozoide no hubiera habido embarazo, y pese a que la sociedad se beneficia de la reproducción de sus miembros: la reproducción es una función social pues garantiza la supervivencia de las sociedades, por eso a las sociedades les incumbe promoverla. Trato de poner en evidencia que socialmente no se considera que frente a la reproducción los hombres tengan que sentirse igualmente implicados que las mujeres, y eso trae muy concretas y negativas consecuencias. Por eso, entre otras cosas, las mujeres tienen perennes problemas de acceso al empleo: porque ellas “son las que se embarazan” y son “las primeras responsables del cuidado de hijas e hijos”. Las normas internacionales de protección de la maternidad buscan hacer efectiva la igualdad que de otro modo no se respetaría, pero en medios como el nuestro son asumidas como un adicional que favorece “privilegiadamente” a las mujeres y atenta contra la igualdad entendida ésta de forma errónea.

El mismo problema está detrás del caso de la norma que prohíbe la “reproducción” de los cadetes: el perfil del cadete perfecto es aquel que no tiene responsabilidades familiares. Es un hecho que no tener responsabilidades familiares facilita el desarrollo personal en todos los ámbitos… de hecho si se hace una encuesta la mayoría estará de acuerdo en que es preferible -por mil razones- retrasar la reproducción cuando hay proyectos académicos –o de otro tipo- en curso. Sin embargo, ¿qué pasa cuando eso no se da?, ¿qué pasa cuando se decide asumir un embarazo no esperado o cuando las personas deciden libremente tener hijos/as en momentos de su vida en que a ojos de terceros parece de lo más inapropiado?, ¿de eso se puede desprender que por tener responsabilidades familiares es imposible tener un desempeño adecuado?, ¿es ésta conclusión razonable?

Me atrevo a afirmar también que la mayoría conoce a alguna pareja que durante la época universitaria asumió una paternidad/maternidad no esperada. Fuera de las dificultades económicas y de otro tipo que les vimos pasar, ¿en qué afectó su capacidad intelectual el hecho de ser padres o madres? En nada, nadie se vuelve “bruto” o “bruta” por tener un bebé… ¿Y su capacidad física? Para las mujeres no es un imposible tener un buen estado físico post-embarazo; en el caso de los hombres no hay este “obstáculo” adicional. En los centros de formación profesionales (universidades e institutos) no existen normas que prohíban la paternidad/maternidad porque las consecuencias de estas situaciones no tienen un impacto relevante en el desempeño de las personas. ¿Qué diferencia razonable justifica que sea diferente en los centros de formación policiales y militares? La más esgrimida es la necesidad de una óptima condición física, pero probado está que la paternidad y la maternidad no son determinantes en este aspecto… y no hay ningún perjuicio para la institución policial y/o militar cuando una persona obtiene una licencia para no realizar actividades físicas por embarazo o por otros motivos. Piénsese en el caso de un cadete al que se le diagnostica cáncer y debe “hacer un alto” en su formación para recibir el tratamiento que lo curará… si lo expulsarán por requerir una licencia temporal toda la sociedad armaría tremendo escándalo, ¿qué hace diferente este supuesto de licencia de una igualmente temporal por motivo de embarazo?

Hay mucho en juego en el caso de la cadete Flor de Jesús Cahuaya… hay más en juego que su propio proyecto de vida y los derechos que le serían vulnerados si se concreta su expulsión. De hecho tendríamos un caso más de los que el Perú suele perder –con justicia- en los tribunales internacionales de derechos humanos y ya escucharemos vociferantes voces quejándose al respecto. Están en juego las hipocresías de una sociedad que alaba formalmente la maternidad y que no garantiza su ejercicio en pie de igualdad... las mujeres no tienen garantías en el Perú para ejercer su maternidad y de eso no se salvan las integrantes de las fuerzas “tutelares” de la patria.